Don Francisco de Quevedo y Villegas;Para conservar la salud y cobrarla si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina-

José Ortega y Gasset;El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza -

 

 

Actividades y Eventos

Cata Bodega Sierra Norte

2015-11-04 12:39:18

 ¡¡¡MIÉRCOLES!!! Día de Cata en La Bodega de Serapio.

Ven a conocer los vinos de Bodega Sierra Norte.

Bodega Sierra Norte cuenta con 340 has. de viñedo ecológico de baja producción en las zonas de cultivo de; Camporrobles (Valencia), La Roda (Albacete), Jumilla (Murcia), El Pinós (Alicante), donde elaboran el vino para sus marcas comerciales; Pasión, Cerro Bercial, Fuenteseca, Equilibrio, Mariluna, Olcaviana, 1564, Ananto, al amparo de las Denominaciones de Origen Protegidas; Utiel-Requena, Valencia, Alicante, Jumilla y Vinos de la Tierra de Castilla.

ORSON WINES

2015-10-26 17:30:38

En La Bodega de Serapio seguimos apostando por todas las iniciativas que surgen alrededor del mundo del vino, y en esta ocasión, nos llega una muy interesante iniciativa de la mano del cineasta, escritor y artista multidisciplinar Juan Manuel Chumilla-Carbajosa, que se lanza a la aventura de la elaboración de vino de autor y lo presentará en sociedad en La Bodega de Serapio este miércoles 28 a las 6 de la tarde.
Se trata de un vino en homenaje a Orson Welles en conmemoración de su Centenario (1915-2015).
ORSON WINES es un vino de edición especial y numerada, para los amantes del buen vino y del buen cine.
Inscríbete en La Bodega de Serapio para conocerlo y departir con su creador.

W FOR WINE
(My name is Orson Wines)
por Chumilla-Carbajosa

W FOR WINE

En noviembre de 2014, mi amigo el sumiller Pedro Martínez,
me telefoneó ilusionado para contarme que había encontrado una
extraña botella de vino tinto visitando la bodega La Purísima de Yecla,
fundada en 1946. Tenía una gran capa de polvo y aparentemente estaba
bien conservada, reposando junto a otras botellas sobre una estantería
dedicada a la colección de vinos históricos de la bodega, lugar que
apenas se visitaba. Poseía una vieja etiqueta amarillenta donde aparecía
escrito a mano con tinta negra un escueto: “O. W. 69”.

 “Hacer vino y hacer cine son dos grandes formas de arte”. (Francis Ford Coppola).
Antes de que yo dijera nada, Pedro me contó que había visto una
película titulada Orson West, dirigida por Fran Ruvira en 2012,
inspirada en el supuesto viaje que, a principios de los años sesenta,
Orson Welles realizara al Valle del Carche, entre las poblaciones
murcianas de Yecla y Jumilla, en busca de escenarios naturales para un
proyecto de western que no llegó a realizar. Así daban fe de ello algunos
ancianos lugareños cuyo testimonio estaba reforzado por las
declaraciones del productor español José Vicuña, de Impala Films, tal
como recoge el trabajo publicado en su día por José Luis Borau y Esteve
Rimbau titulado The Survivors: el western que Orson Welles quiso rodar
en España. Mi reacción inmediata fue de asombro, deduciendo que la
argumentación de mi amigo hacía pensar que de algún modo aquel
vino olvidado podría tener que ver con Orson Welles. Decidimos
vernos personalmente y Pedro me contagió su interés por descubrir el
origen de esa enigmática botella que algunos terminarían considerando
la prueba incuestionable del intento de Welles por crear su propio vino
de autor, comercializarlo y lograr con dicho negocio obtener recursos
financieros para afrontar la producción de sus varios proyectos,
incluyendo su incompleto Quijote y otros nuevos como The survivors.
Llamé a mi amigo de infancia, Alex Fortuna, cineasta independiente
que solo logró hacer una película antes de abandonar el cine y dedicarse
a la creación de vinos de autor. Vivía en una casa antigua con una
pequeña bodega artesanal que él mismos había rehabilitado, rodeada de
viñedos, muy cerca de Yecla y Jumilla. Y acababa de recibir un premio
internacional por Lapislázuli, vino de autor en botella de cristal azul
cobalto con predominio de uva Sirah, un tinto de intenso tono carmesí,
con destellos azules, inspirado en el color de esa gema milenaria
presente en los escarabajos sagrados de Egipto y en las pinturas de
Leonardo Da Vinci y Fra Angelico. Alex era un espíritu libre e
inconformista, demasiado rebelde para el cine que se hace ahora y
Welles había sido siempre, de algún modo, el referente de su
independencia creadora y polifacética. Pedro y yo fuimos a visitarle y le
hablamos del asunto. Alex sonrió pensativo, como queriendo ver en
aquel hallazgo algún mágico vínculo entre sus dos grandes pasiones, el
vino y las películas.

Decidió ayudarnos en nuestras pesquisas y con él logramos reconstruir
la posible historia que se escondía detrás de aquella misteriosa botella
de vino tinto. La relación de Welles con el vino no era anecdótica,
según nos contó Fortuna. Durante años fue la imagen publicitaria del
vino californiano Paul Masson y en internet pueden verse fácilmente
muchos de aquellos anuncios televisivos que protagonizó en la década
de los setenta y ochenta, incluyendo las tomas falsas de uno de ellos, en
los que Welles aparece con evidentes signos de embriaguez, mientras
repite, con voz trabada, el texto que se le resiste a consecuencia de su
melopea. Otro gran bebedor y cineasta, Elías Querejeta, que
curiosamente vivió en Murcia gran parte de su infancia, conoció a Alex
Fortuna en 1984, durante la desaparecida Semana de Cine Español de
esa ciudad. Alex acababa de regresar de Roma, tras ganar varios premios
como cortometrajista y Elías recibía un homenaje por toda su carrera.
Recordando sus experiencias en los festivales de cine más importantes
del mundo, Querejeta contó cómo, durante el festival de Cannes, tras
acabar con varias botellas del mejor vino francés, él y Welles regresaron
al hotel a altas horas de la noche, completamente ebrios, y se dedicaron,
como dos niños traviesos, a cambiar los zapatos colocados ante a las
puertas de las habitaciones de la planta en la que estaban alojados.

En el libro Mitos de Cano/Cano Legends, se recogen las mejores
imágenes en blanco y negro del renombrado fotógrafo taurino
Francisco Cano, a quien fuimos a ver con Alex a Valencia. “Canito”,
como le llamaban sus amigos, seguía vivo a sus 103 años y, a pesar de su
avanzada edad, mantenía la mente clara. En su libro puede leerse, en el
capítulo dedicado a Welles, un titular revelador: “A mi amigo Orson le
gustaba el vino”, junto a una foto donde se ve a Orson Welles con una
copa en mano, posando con el propio Cano. Este non confirmó
literalmente que a Welles le gustaba el vino de Yecla y de Jumilla. Pero el
anciano desviaba la conversación, de vez en cuando, para insistir en otro
de sus amigos, Ernest Hemingway, con el que solía almorzar, antes de
los encierros de San Fermín, tomando huevos fritos y embutido, con los
que caía más de una botella de un vino llamado Las campanas;
anécdota que nos contó repetidas veces, a lo largo de la conversación.
Curiosamente, Pepe Franco, otro fotógrafo de prestigio, amigo de
Fortuna, había hecho un pequeño cameo en la única película de Alex,
El Infierno Prometido, rodada en 1992 y, como muchos proyectos de
Welles, en cierto modo, inacabada. La escena en la que Pepe Franco
intervino consistía en un concurso de bebedores de vino de barril, en un
episodio donde el personaje interpretado por el actor italiano Cesare
Apolito, termina borracho ahogándose en el interior de una tinaja de
vino tinto, con alusiones directas a los versos del persa Omar Khayyam,
el poeta del vino y la existencia: “Cuando a los pies me vea, de la
muerte/y se corte el hilo de mi vida/con mis cenizas quiero que se
fabrique un jarro./¿Quién sabe si al llenarno de vino hasta los bordes/
regresaré a la vida”. Esa muerte escenográfica entroncaba de algún modo
con la imaginación de otro poeta y cineasta que fue gran amigo de
Fortuna hasta su desaparición en 2007. Me refiero al ingenioso Pedro
Beltrán, guionista murciano, nacido en Cartagena, de humor y
sensibilidad muy cercana a la de su colega Rafael Azcona, aunque
mucho menos reconocido que el guionista de películas como El pisito
(1959) de Marco Feereri, El verdugo (1963) de Luis G. Berlanga o la
oscarizada Belle Époque (1992) de Fernando Trueba. Beltrán escribió
una de las películas más atípicas e interesantes del cine español: El
extraño viaje (1967), dirigida por Fernando Fernán-Gómez, que en su
día fue un rotundo fracaso y es hoy una cinta de culto para los cinéfilos.
En el negro argumento del film, el cadáver de una mujer asesinada es
arrojado al interior de una gran tinaja donde reposa el vino. Algunos lo
prueban sin saberlo, maravillándose de su extraño y exquisito paladar.
Parece que antiguamente se usaba echar jamones al vino que se criaba
para darle sustancia. Beltrán conoció a Welles, no solo por ser ambos
cineastas, sino por su común afición al arte de la tauromaquia. Y en
1988, durante la Corrida de la Prensa de la Feria de Murcia, Pedro
Beltrán y Pepe Franco se conocieron a través de Alex Fortuna. Pepe
Franco se había especializado en fotografías relacionadas con el mundo
de los toros y del vino, y poseía un extraordinario parecido físico con
Orson Welles. Su madre trabajó como figuración especial en
Campanadas a Medianoche, la magnífica película producida por
Emiliano Piedra que Welles rodó en España en 1965. La madre de Pepe
era natural de Jumilla y el hermano de ella, ya fallecido, trabajó un
tiempo como comercial para la industria vinícola de la zona. Pepe
Franco, posible hijo natural de Orson Welles, había nacido en 1966 y
recordaba imágenes de su primera infancia, en brazos de un hombre
corpulento que no era del pueblo y al que un día dejó de ver.
Tras conseguir los permisos pertinentes, nuestra intención era
descorchar la enigmática botella y probar su contenido. Pedro anhelaba
descubrir su coupage, que por la añada, 1969, excelente a finales de los
sesenta para las denominaciones de origen Jumilla y Yecla, debía
contener probablemente predominio de la variedad autóctona
Monastrell. Fortuna recordaba una conversación con el prestigioso
montador Roberto Perpignani, a quien tuvo de profesor en sus años de
estudiante en Roma, como alumno de Centro Sperimentale di
Cinematografia. Perpignani, montador de algunas de las películas mas
relevantes de Bernardo Bertolucci y los hermanos Taviani, se había
iniciado en la profesión como asistente de montaje de Welles en The
trial (1962), realizada un año después del primer supuesto viaje de
Welles al Valle del Carche. Perpignani, que por aquel entonces era casi
un adolescente, recordaba que Welles solía beber un vino tinto español
sin etiqueta, procedente de una partida de botellas que tenía en la casa
de Roma que compartía con su, por entonces, mujer Paola Mori.
Fortuna nos contó la visita de Francis Ford Coppola al CSC, cuando lo
conoció en 1984. El gran cineasta comentó, en su encuentro con los
alumnos, su faceta de viticultor elaborando vinos en California, donde
poseía una importante plantación de viñedos, en el Valle de Napa, cerca
de San Francisco.

Tras el descalabro económico de su visionaria y costosa One from the
Heart (1981), el negoció del vino le estaba ayudando a pagar deudas, a
parte de la satisfacción por la creación de su propio vino, lo que
consideraba, al igual que el cine, una forma de arte. Perpignani entonces
recordó la pasión de Welles por los vinos españoles y Coppola comentó
que Paul Masson, el bodeguero californiano para quien Welles prestaba
su imagen publicitaria, le dijo en una ocasión que el propio Welles
aseguraba haber sido autor de un coupage, mezclando un vino español
con una partida de otras variedades procedentes de una pequeña
bodega italiana cerca de Siena.
A través de una amiga de Fortuna, Samantha McNamara, traductora y
adaptadora de subtítulos para películas, localizamos en el pueblo
almeriense de Tabernas, a un viejo especialista que trabajó en la época
esplendorosa del Spaghetti-Western, y que poseía una gran colección de
fotos junto a Clint Eastwood, Sergio Leone o Bud Spencer y Terence
Hill. Presumía de haber acompañado a Welles en su visita al Valle del
Carche en busca de exteriores menos conocidos que los de Almería para
el futuro rodaje de su western The survivors, y guardaba también una
instantánea junto a Orson Welles, del que decía haber recibido como
regalo una caja con seis botellas de un vino excelente, cuya nombre o
etiqueta no recordaba bien. Pero no pudo aportar ningún dato del viaje
a tierras murcianas en relación al interés de Welles por la enología.

Juan Cobos, quien fuera asistente y amigo personal de Orson Welles, al
que visitamos en su casa gaditana de Vejer de la Frontera, por
mediación del profesor y escritor Ignacio Armada, quien en su día había
entrevistado a Alex en sus inicios como cineasta, recordó la habilidad
autodidacta de Orson para identificar la procedencia de los vinos, a
pesar de no haber realizado jamás un curso de cata. Juan Cobos
conservaba algunos documentos y objetos personales de Welles que este
le había regalado. Entre ellos, nos llamó la atención una colección de
etiquetas, pintadas a mano, de posibles marcas de vino que Welles había
ideado a lo largo de varios años; un dato más que demostraba su interés
por el vino, más allá que el de un simple consumidor. La pintura era
otra de sus facetas creativas y aquellos coloridos bocetos así lo ponían
de manifiesto; algo parecido a las pequeñas pinturas realizadas en las
cajas de los puros Montecristo que Welles fumaba y que regaló a otro de
sus amigos, el músico Angelo Francesco Lavagnino, compositor de
todas las bandas sonoras de las películas shakesperianas del director,
con excepción de Macbeth (1948). Al igual que en su primera
experiencia cinematográfica con Citizen Kane (1941), una mezcla de
ignorancia y osadía sustentaba el genio de Orson Welles para atreverse
con lo que nadie, en sus mismas circunstancias, se habría atrevido.
¿Incluía esto también crear un gran vino de autor sin tener la más
mínima formación enológica y organoléptica? Por otro lado, la elección
de una denominación de origen menos conocida en aquella época como
las murcianas Jumilla o Yecla si se comparan con otras zonas vinícolas
españolas mucho más reconocidas como Rioja o Ribera del Duero, era
un misterio que tal vez no llegaríamos a desvelar nunca. Raimundo
González, el antiguo propietario y fundador del prestigioso hotel y
restaurante murciano, Rincón de Pepe, ubicado curiosamente en el
centro de la ciudad (en la misma calle en que Michelangelo Antonioni
rodó algunas secuencias de su película Professione: reporter (1975), nos
desveló un dato significativo. Welles solía visitar Murcia para ir a comer
al Rincón de Pepe, cada vez que podía. Tenía debilidad por la pierna de
cordero a la murciana, regada con algún vino embotellado de la tierra,
cuya gradación solía superar los 15º. Tras una ensalada con verduras de
la huerta, degustaba la pierna y al terminar, pedía que le trajeran otra. A
los postres, Welles comentaba, satisfecho: “Que pena que no me quede
hueco en el estómago. De lo contrario, le pediría una tercera pierna”. Ya
en The Lady from Shangai (1947) se encuentra una singular referencia a
esa región española, explicó Raimundo. En una escena importante de la
película, el personaje del marino aventurero, interpretado por el propio
Welles, confiesa que durante la Guerra Civil Española, mató a un espía
de Franco en “Murcia”. El diálogo de la secuencia, fácilmente localizable
en la versión original, fue obviamente modificado por la censura de la
época y en el doblaje en español no se menciona el nombre. Un día que
viajó a Murcia desde Almería para volver a comer en el Rincón de Pepe,
a finales de los años sesenta, Welles le pidió a Raimundo que le abriera
varias botella de vino Monastrell de Jumilla y Yecla, interesándose por
las bodegas de origen y apuntando en un cuaderno los nombres y
características de los distintos caldos.
Tras varios meses de viajes y entrevistas, solo quedaba enfrentarse al
origen de aquella apasionante duda. La prueba de cata de la botella
O.W. 69 fue realizada a principios de mayo de 2015, casualmente pocos
días antes del Centenario de Orson Welles, nacido en 1915. Tuvo lugar
en las prestigiosas bodegas Juan Gil de Jumilla. Estuvieron presentes, a
parte de Pedro, Alex y yo mismo, los enólogos y representantes de Juan
Gil de Jumilla y La Purísima de Yecla, además de los presidentes de sus
respectivos consejos reguladores, el fotógrafo Pepe Franco y Antonio
Muñoz, nieto de un antiguo viticultor de la zona, quien aportó un
sorprendente testimonio. Su abuelo contaba haber sido testigo de una
cata inusual, a finales de los años sesenta, en una bodega imprecisa de
los alrededores, en la que tres hombres con acento extranjero que traían
varias botellas de muestra, etiquetadas a mano, mezclaron su contenido
con vino joven procedente de la cosecha autóctona del año. Tras un
largo proceso de pruebas, manejando diversas alternativas y
proporciones sin llegar a ningún resultado satisfactorio, uno de los tres
individuos, que había permanecido en silencio durante toda la cata, se
limitó, después de probar todas las mezclas, a dictar una ulterior
combinación de tres caldos, precisando variedad de uva y tanto por
ciento. Tras probar aquel último coupage, los rostros de los presentes se
iluminaron al comprobar la calidad de aquella, aparentemente,
improvisada mezcla del “tercer hombre”. Obviamente, el nieto del
viticultor, ya fallecido, no fue capaz de recordar los componentes de
aquel vino extraordinario. Un dato más que probable es que, de tratarse
del supuesto vino de Orson Welles, el coupage debería contener una
importante proporción de Monastrell de 1969, criado en Yecla o
Jumilla, ¿Pero de dónde provenían las dos otras variedades que hicieron
posible un coupage tan apreciado. Si el testimonio de Masson era cierto,
un vino procedente de Siena, habría sido un Chianti con variedades
Sangiovese, Cabernet Suavignon, Merlot y tal vez Sirah. Y lo más
importante: de ser verdad todas estas conjeturas que apuntaban a la
única botella encontrada hasta el momento con la nomenclatura O. W.
69, ¿sería Orson Welles su verdadero artífice y habría el vino envejecido
en botella durante 46 años manteniendo vivas sus cualidades o incluso
mejorándolas con el paso del tiempo? Alex Fortuna comentó que si se
lograra individuar, tras las cata y posterior análisis químico, las
variedades y proporciones exactas del coupage de Welles, tal vez se
podría elaborar nuevamente, recuperando ese inesperado legado
artístico del genio norteamericano. Incluso se ofreció a diseñar él
mismo la etiqueta y embotellarlo en una edición especial bajo el
nombre de W for Wine. Pedro Martínez descorchó con nerviosismo la
botella de O.W. 69 y aquel vino, como el jugo de un rubí, resbaló por el
fino cristal de una gran copa borgoñesa, como queriendo decir ante un
imaginario micrófono “My name is Orson Wines”.

Resumen de catas 2014 en La Bodega de Serapio

2015-01-21 20:08:37

En el 2014 en La Bodega de Serapio tuvimos la oportunidad de conocer muchas y muy buenas bodegas y catar sus excelentes vinos de manos de sus enólogos o propietarios.

Es emocionante conocer de primera mano la pasión que se pone en los vinos que luego nos tomamos en La Bodega de Serapio, así como el trabajo y años de esfuerzo que hay detrás de cada botella de vino.

Este año 2015 continuaremos conociendo, aprendiendo y disfrutando de las Catas de La Bodega de Serapio, comenzamos la temporada de catas el próximo 28 de enero.

Os dejo aquí un pequeño resumen de las catas que vivimos el año pasado.

 

 

 

En el 2014 en La Bodega de Serapio tuvimos la oportunidad de conocer muchas y muy buenas bodegas y catar sus excelentes vinos de manos de sus enólogos o propietarios.
Es emocionante conocer de primera mano la pasión que se pone en los vinos que luego nos tomamos en La Bodega de Serapio, así como el trabajo y años de esfuerzo que hay detrás de cada botella de vino.
Este año 2015 continuaremos conociendo, aprendiendo y disfrutando de las Catas de La Bodega de Serapio, comenzamos la temporada de catas el próximo 28 de enero.
Os dejo aquí un pequeño resumen de las catas que vivimos el año pasado.

 

Cata de ATTIS Bodegas y Viñedos.

2015-05-20 08:26:50

A la cata de esta semana en La Bodega de Serapio nos llegan los aires del Atlántico de la mano de Bodega ATTIS. Este miércoles tenemos una fabulosa cata de vinos de la D.O. Rías Baixas impartida por Robustiano Fariña, creador de Bodegas y Viñedos ATTIS. Albariño, tradición, trabajo, interés, sensaciones... Ligada a la tradición, pero con los ojos puestos de forma cautelosa en la modernidad y el futuro...Así se presenta Attis Bodegas y Viñedos, una bodega familiar situada en el centro del "Val del Salnes", en Morouzos, una pequeña aldea situada en la ladera del monte Penaguda, mirando a las rías de Arousa y de Pontevedra.
Inscríbete para la cata y ven a conocerlos a La Bodega de Serapio.

Dias de Vino y Cine

2014-10-22 10:04:36

¡Este viernes arranca Abycine2014 por todo lo alto! No te pierdas la gala de inauguración con los monólogos de la humorista Ana Morgade, el show vanguardista de Addictive TV y la entrega del Premio Trayectoria Joven al fantástico actor Raúl Arévalo. Despues de la gala los tendremos a todos en La Bodega de Serapio.